domingo, 21 de abril de 2013

¿Qué es la perla de leche?



                                                          


La perla de leche o punto blanco se define como un poro blanco, transparente o amarillo brillante y nacarado en la superficie del pezón producido por la obstrucción en la salida de una pequeña glándula mamaria. Al obstruirse la glándula la leche queda acumulada, abombando la piel más superficial hacia fuer que al estirarse la piel brilla y adquiere así el aspecto de perlita de nácar.

Cuando el niño succiona, éste aumenta de tamaño, siendo un proceso bastante doloroso. Cuando el bebé mama aparece la perla de leche, luego queda un pellejito blanquecino (la piel estirada) y finalmente se hace una costra que luego cae. La  madre refiere dolor, escozor o quemazón agudo y penetrante.

Esto no debe confundirse con una ampolla en el pezón causada por fricción del mismo. Este tipo de ampolla suele ser de un color rojo y marrón (ampolla de sangre) y puede ser causada por fricción debido a un mal agarre, a un mal ajuste del sacaleches o un mal uso de una pezonera. La forma de tratar esta ampolla es mediante la correción de la causa (mejorar el agarre, ajustar la pezonera (o dejar de usarla) o ajuste del sacaleches).

Lo primero que hay que hacer es averiguar su causa para evitar que, una vez tratada, la perla de leche vuelva a aparecer.
La perla de leche puede tener un origen traumático, causado por el bebé, que trata de hacer otra cosa mientras está mamando, como tirar hacia atrás con fuerza, morder o seguir con la mirada algo o a alguien. Al tirar del pecho puede llegar a lesionar algún conducto,obturarlo y provocar la aparición de las mencionadas perlas.
La otra causa conocida es la alteración microbiana o infección del pecho. Al haber alteración o infección los conductos pueden llegar a inflamarse. Además, algunas bacterias crean capas de biofilms que se adhieren en el interior de los conductos, ayudando aún más a que los conductos se obstruyan.

Cuando el origen es traumático y no hay infección pueden dejarse hasta que a los 5-7 días desaparezcan. Si molestan aplicar sobre el punto blanco compresas calientes (ten cuidado de no quemarte) justo antes de una toma. Esto ayudará a que el conducto se expanda, lo cual ayudará a que ese “tapón” de leche que bloqueaba el conducto se desplace hacia fuera.
Si la causa del punto blanco es la formación de piel sobre el conducto, las compresas calientes ayudarán a que ésta se suavice, lo que facilitará que se rompa la piel mediante la succión del bebé.
También puede ayudar a quitar esa piel si usas una toalla húmeda caliente a modo de compresa y rozas el pezón con ella.

Si a pesar de la aplicación del calor y la succión del bebé, la piel no se rompe lo mejor es que ésta se rompa con una aguja estéril. Debido a que esto conlleva un riesgo de infección no se recomienda romperla con una uña y la rotura del punto blanco debería llevarse a cabo por un profesional sanitario (médico, matrona o enfermera).

Si en cambio el origen es de carácter infeccioso o inflamatorio la obstrucción será seguramente más seria y afectará de manera más profunda al conducto (se dice que la perla es sólo “la punta del iceberg”). En este caso lo más recomendable es acudir a un centro de salud para que tomen muestras de la leche, hagan un cultivo bacteriológico y receten el antibiótico más adecuado para tratar la infección.

Otros tratamientos para perla de leche recurrentes:
Si a pesar de tratar las causas la madre todavía tienes problemas, una consultora de lactancia materna americana (Kelly Bonyata)  recomienda lo siguiente:
Lecitina de soja:  se recomienda una cápsula de 1200 mg 3 o 4 veces al día.
Masajear el pezón, la areola y el pecho con un aceite que contenga extracto de semillas de pomelo. Para hacer el aceite de masaje se deben mezclar unas gotas del estracto de semillas de pomelo (ESP) con aceite de oliva virgen extra.
Por último también recomienda echar una crema o pomada de vitamina E. Se debe echar una capa muy fina en la zona afectada y se debe quitar antes de amamantar porque un exceso de vitamina E puede ser tóxico para el bebé.

Ante cualquier duda no dudes en consultar a tu matrona o ginecólogo.

Lucía.

sábado, 13 de abril de 2013

Mi bebé está de nalgas...¿solución? Versión cefálica externa y otras alternativas

He escogido este tema porque muchas de las futuras mamás cuando se les dice que su bebé está de nalgas y posteriormente se le oferta la posibilidad de realizar lo que se llama Versión cefálica externa (VCE), suelen entrarles un millón de dudas, por miedo o desconocimiento, llevándolas a rechazarla . Como soy de la idea de que a las mujeres hay que proporcionarles toda la información ante este u otros temas, para luego poder tomar una decisión razonada, os contaré que…
 La presentación podálica o de nalgas afecta a 3-5% de las gestantes a término. Dado que esta situación es indicación de cesárea programada (intervención que conlleva muchos más riesgos que un parto vaginal), se ha vuelto a recurrir a técnicas que llevaban mucho tiempo realizándose y que poco a poco, por diferentes razones, ha caído en desuso. Esta técnica es la que llamamos “versión cefálica externa” , una maniobra que se realiza externamente sobre el abdomen materno para transformar una presentación podálica o transversa en cefálica, permitiendo así un parto vaginal.
Haciendo una breve reseña histórica, vemos que la VCE se conoce y se ha practicado desde los tiempos de Hipócrates según la literatura médica. Durante la primera mitad del siglo pasado hubo un crecimiento exponencial en su práctica, pero cayó prácticamente en el olvido en la década de los 40 por la alternativa de la resolución de la presentación podálica o nalgas, con una cesárea electiva. Esta intervención quirúrgica era considerada por aquel entonces toda una maestría y un orgullo para la obstetricia y reconocimiento para colectivo médico, lo que produjo el decaimiento de la VCE.
Actualmente, se sabe que los riesgos de la cesárea son más elevados que un parto vaginal normal en cefálica, por lo que se está volviendo a retomar la técnica VCE para intentar evitar una cesárea e intentar un parto vaginal normal. Esto disminuye el número de cesáreas programas o electivas (por presentación de nalgas o podálica)
La VCE es un maniobra segura y satisfactoria. Esta se programa desde las Consultas Externas de Obstetricia en la semana 36 de gestación, para realizarla a partir de la semana 37.

¿EN QUÉ CONSISTE? Y ¿PARA QUÉ SIRVE?
Es una técnica donde de forma manual, se logra que un feto en presentación de nalgas cambie su posición a una presentación de cabeza que es la más favorable para el parto. Se realiza al cumplir las 37 semanas porque a partir de este momento existen pocas probabilidades de que el feto cambie de posición espontáneamente. También se evita que nazca de forma prematura.
Una revisión de la Cochrane dónde se analizaron el uso de la VCE antes de las 37 semanas y a partir de las 37 semanas demostró que la realización de esta técnica antes de la semana 37 no reduce el riesgo de presentación podálica o nalgas, pero sí que reducía este riesgo cuando se realizaba la técnica en los embarazos a término (a partir de la semana 37), con una tasa de éxitos de aproximadamente el 70%.

CONTRAINDICACIONES
Absolutas: sangrados en el III trimestre gestación, placenta previa, desprendimiento de la placenta, compromiso fetal, muerte fetal, rotura prematura de membranas, cabeza fetal hiperextendida, malformaciones graves, gestación múltiple, Sensibilización Rh, anomalías uterinas y trastornos de la coagulación.
Relativas: Trastornos hipertensivos del embarazo, crecimiento uterino retardado (CIR), Cardiopatía materna, Oligoamnios (poco líquido), placenta en cara anterior, cicatriz uterina previa (ej.Cesárea) y peso estimado >3800-4000 gr.

¿CÓMO SE REALIZA?
Antes de su realización, se descartará alguna contraindicación que impida el parto vaginal, se confirmará la edad gestacional y se comprobará el bienestar fetal. Se precisa consentimiento informado de la mujer (con las pruebas analíticas pertinentes).
Notificación al anestesista de guardia por si le se requiere.
La técnica la realizará uno o dos obstetras con experiencia en este procedimiento.
Se realiza un estudio ecográfico, que confirmará la presentación fetal, valoración del volumen de líquido amniótico así como la localización placentaria.
A continuación se realiza un registro cardiotocográfico (RCTG)
Se administrará medicación relajante uterina, tocolíticos, para facilitar la técnica (Ritodrine, aproximadamente 30 minutos antes de comenzar). La OMS recomienda sólo administrarla cuando no se ha conseguido la VCE en el primer intento.
Mediante manipulación externa, se realiza la primera maniobra que es el desplazamiento de las nalgas del estrecho superior, en la dirección adecuada para aumentar la flexión fetal, para ello, en ocasiones es necesaria la colaboración de un ayudante que por vía vaginal facilite la elevación de la presentación. Es fundamental poder sacar la presentación fetal de la pelvis materna por lo que es importante que el útero y la pared abdominal estén relajados (vaciado de la vejiga), con ayuda de la posición de ligero Trendelenburg. Esta maniobra se puede facilitar desplazando la cabeza fetal hacia uno de los lados, pero nunca se debe intentar bajar la cabeza hasta la pelvis sin que ésta esté libre de las nalgas.
Una vez la presentación fetal se encuentra fuera de la pelvis materna, se aplica un movimiento de rotación con ambas manos en direcciones opuestas, subiendo el polo podálico que se había desplazado hacia un lado y al mismo tiempo intentando desplazar la cabeza hacia el otro lado y hacia la pelvis, con la intención de rotar al feto. El momento determinante es el paso del ecuador por la columna fetal, lo que debe lograrse con ambas manos a la vez.
Como la explicación de la técnica puede resultar algo compleja,  dejo un enlace a un vídeo para que os hagáis una idea de como se realiza la versión.

http://www.youtube.com/watch?v=s8JXiLXh6pA&feature=youtube_gdata_player

Durante las maniobras se comprobará la frecuencia cardíaca fetal, para detectar una posible bradicardia fetal (disminución de la FCF), aunque ésta no sea muy habitual.
Se recomienda realizar de uno a tres intentos. Pudiéndose repetir a la semana en caso de fracaso.
Este procedimiento sólo se realizará en áreas (sala de dilatación o paritorio del Área de Partos) donde haya un quirófano de fácil acceso donde poder realizar una cesárea urgente en caso de necesidad.
Tras el procedimiento, tanto si ha tenido éxito como si no (previa comprobación ecográfica), la paciente  permanecerá en observación en la sala de dilatación una hora, durante la cual, se le realizará un RCTG de 30-45 minutos. En este tiempo se prestará especial atención a la aparición de dolor abdominal o de hemorragia.
A las pacientes Rh negativo se les administrará gammaglobulina anti D.
Si el RCTG es normal y no hay pérdidas hemáticas ni dolor, la paciente será dada de alta. Se recomendará 24 horas de reposo relativo.
A las 48h se realizará otro registro para comprobar el estado fetal y descartar reversiones espontáneas.

¿QUÉ EFECTOS TE PRODUCIRÁ?
En general es un procedimiento bien aceptado por la gestante y poco doloroso. Sólo el 5% de las gestantes los considera un proceso doloroso.

¿EN QUÉ TE BENEFICIARÁ?
En un 70% de los casos se evitará una cesárea con las complicaciones, secuelas y mortalidad materna con la que se asocia esta intervención quirúrgica que es de 3 a 7 veces más que en el parto vaginal.
Aun si el procedimiento funciona al comienzo, existe la probabilidad de que el bebé se dé la vuelta de nuevo a la posición de nalgas.
La probabilidad de éxito de la versión cefálica externa depende de varios factores; entre ellos:
- Lo cerca estés de la fecha de su parto
- Cantidad de  líquido hay alrededor de tu bebé (mejor que sea ILA>10)
- Número de embarazos has tenido (mejores resultados en multíparas)
- El  peso del bebé
- La posición que tiene la placenta (mayor éxito en posiciones posteriores)
- En qué posición está tu bebé (mayor fracaso en nalgas puras)

¿QUÉ RIESGO TIENE?
Cualquier actuación médica tiene riesgos. Aunque la OMS puntualiza (con su revisión sistemática de la Cochrane) que estas complicaciones se producen sobretodo en las VCE realizadas en gestaciones pretérmino, es decir, antes de la 37 semanas. La mayor parte de las veces los riesgos no se materializan, y la intervención no produce daños o efectos secundarios indeseables. Pero a veces no es así. Por eso es importante que conozcas los riesgos que pueden aparecer en este proceso o intervención. 

- Más frecuentes:
 Aparición de bradicardias fetales (descensos de la frecuencia cardíaca) durante la realización de la técnica, sin repercusión para el feto y que desaparecen tras el cese de la maniobra.
En ocasiones, estas bradicardias pueden ser indicación de una cesárea urgente (0’5% de los casos) y no se asocia a un incremento de las complicaciones, secuelas y mortalidad del feto.

- Más graves, que aunque resultan ocasionales pueden presentarse: 
Hemorragias vaginales
Rotura de membranas.
Circulares de cordón (presencia de una o más vueltas del cordón umbilical alrededor del cuello del feto, no siempre son de gravedad).
Desprendimiento de placenta.
Trasfusión feto-materna
Excepcionalmente, rotura uterina y muerte fetal
Y otras situaciones de riesgo que motivarían la realización de una cesárea urgente.

¿HAY OTRAS ALTERNATIVAS EN SU CASO?
En la mayoría de los hospitales, en caso de no desear que se le realice la versión externa y dado que el feto viene en presentación de nalgas, la alternativa de la que se dispone es la cesárea programada o electiva.
Aunque existen otras técnicas alternativas para ayudar al bebé a girarse:

Posiciones
Para ayudar al bebé a ponerse en presentación cefálica se pueden intentar posiciones que levanten sus nalgas para sacarlas de la pelvis de la madre.  Estas posturas se pueden hacer en cualquier momento del embarazo, pero son más efectivas a partir de la semana 36.

Invertida sobre el abdomen: 

Consiste en situar la cabeza por debajo del nivel de la pelvis: la madre se puede poner de rodillas, con brazos y manos apoyados en el suelo. Para estar más cómoda se colocan unos cojines gruesos bajo la barriga.  También sirve apoyar la pelvis sobre una cama baja y asomarte a un lado de ésta o ponerse en unas escaleras con las manos más bajas que las rodillas. Hay que procurar dejar todo el espacio posible al bebé para moverse, con las rodillas bien separadas, de modo que no presionen el abdomen, e intentar mover la pelvis para animar al feto a que cambie de posición: los movimientos de balanceo y los giros son buenos. Aunque quizá no sea ésta precisamente la postura que usarías para relajarte, cuando estés razonablemente cómoda, relájate y respira lenta y profundamente, aflojando los músculos abdominales con cada espiración de modo que el aire llegue hasta la pelvis. 
He encontrado un vídeo, en inglés, donde se muestra la forma de hacer la inversión, no importa que no domines el idioma, simplemente es para que sepáis como realizarla. Este es el enlace (la imagen corresponde al vídeo que también se puede encontrar en www.spinningbabies.com):

http://www.youtube.com/watch?v=NOXiV4nUOXQ&feature=youtube_gdata_player
Invertida sobre la espalda:

La madre se tumba boca arriba con las rodillas flexionadas y unos cojines gruesos debajo de la pelvis para elevarla. También se puede situar en el suelo, cerca de un sofá o silla, colocando las piernas encima del asiento. Si es necesario se puede poner un cojín bajo la cabeza para estar más cómoda. Otra opción es tumbarse en una superficie inclinada, como en una tabla de planchar, con la cabeza más baja que la pelvis (trendelenburg). Estas posturas es mejor hacerlas con el estómago vacío.

 Gatear: Caminar a cuatro patas es una buena manera de ayudar a girarse al bebé, aunque es recomendable que se haga sobre superficies blandas, como alfombras o esterillas o que lleves protección para rodillas y manos, pues con el peso extra puede hacerse daño.
 Posición del gato:
1. Colocarse de rodillas apoyada en las manos con los dedos totalmente extendidos y la espalda plana e inspirar
2.  Al exhalar, apoyar bien las manos y arquear la espalda metiendo el cóxis y acercando la barbilla al pecho, imitando a un gato cuando se eriza.
3.  Inhalar, arquear la espalda hacia abajo,  levantando la cabeza y subiendo las nalgas.
4. Repetir esta secuencia al ritmo de la respiración durante un rato.
Todas estas posiciones se pueden ir alternando,  manteniéndolas durante 15-20 minutos cada una, colocándonos en una de ellas cada 2 o 3 horas. Es mejor realizarlas cuando el bebé esté despierto y activo. Se puede tomar un zumo o algo dulce unos minutos antes de hacer el ejercicio, ya que esto estimulará al bebé a moverse más.
Trucos “de la abuela”
Hay varias formas de atraer la cabeza del bebé hasta el pubis de la madre para que se coloque en la presentación ideal. No sé cuál será su eficacia, pero desde luego son métodos inocuos que merece la pena probar.
Calor: El bebé buscará siempre el confort, y está acostumbrado a temperaturas tibias. Por ello se puede colocar algo frío, como una bolsa de congelados (envuelta en algo) en la parte superior del abdomen de la madre para que el bebé sienta el deseo de girarse. Otra posibilidad es hacerlo mientras la madre se da un baño tibio, para que el contraste sea mayor.
Luz: Los bebés ya tienen desarrollado completamente el sentido de la vista y pueden distinguir la luz o la oscuridad a través de las paredes del útero. Se puede colocar una linterna cerca del pubis de la madre para estimular al bebé a girarse hacia allí.
Música y/o voz: Al igual que los anteriores se trata de intentar que el bebé muestre más interés por lo que sucede en la parte baja del útero para girarse. Por tanto, podemos poner música con unos auriculares cerca del hueso púbico o hacer que el padre/hermano hable al bebé por esa zona, invitándole a girar.

Cosas que van bien:
Visualización. Es bueno visualizar un bebé colocado en posición cefálica y transmitirle que es así como nos gustaría que se pusiera. Para ello podemos utilizar técnicas de meditación o simplemente tomarnos un rato para relajarnos, tomar contacto con el bebé y visualizar cómo se gira y se pone en la postura ideal. También es buena idea colgar imágenes de bebés en posición cefálica por toda la casa.
Nadar es un ejercicio fantástico para todas las embarazadas y, gracias a la posición horizontal, muy recomendable para aquellas cuyo bebé está en posición de nalgas. Tirarse de cabeza (con cuidado), hacer volteretas en el agua o incluso el pino son ejercicios que se pueden hacer en una piscina y ayudarán a que el bebé se dé la vuelta.
Caminar. Igual que nadar es muy beneficioso para todas las embarazadas y el movimiento y balanceo ayuda al bebé a girarse.
Yoga: Muchas de las posturas adaptadas en el yoga para embarazadas ayudarán al bebé a girarse. En este tipo de yoga siempre se tiene en cuenta que el bebé tenga suficiente espacio en el abdomen. Además, el yoga favorece la comunicación entre madre y bebé, y es una buena manera de transmitirle lo que deseamos de él.
Masaje abdominal: Se puede realizar un masaje con crema poniendo la mano izquierda en la parte baja del abdomen y la derecha justo encima, y moviéndolas en la dirección de las agujas del reloj (a partir de la semana 37 de gestación). Cuando la mano derecha llega a la parte superior del abdomen, se desliza la izquierda sobre la derecha y se mueve hacia abajo por la parte izquierda de la barriga. Así la mano izquierda guía, realizando un círculo completo en el sentido de las agujas del reloj. Se puede repetir este masaje durante 10 minutos una vez al día.
Esta última opción, es la que menos me gusta, ya que pueden producirse contracciones, por eso, recomiendo consultar previamente a vuestro tocólogo.

Otros métodos:
Hay otro tipo de prácticas para girar al bebé para los cuales hay que acudir a un profesional.
Moxibustión y acupuntura (leer post Moxibustión)
Técnica de Webster en quiropráctica. Mediante ajustes en el cuerpo de la madre (posiciones muy similares a las comentadas anteriormente) se trata de girar al bebé para que se ponga en la posición correcta. Si teneis curiosidad os dejo un enlace a un vídeo explicativo de la técnica (en inglés).

RECORDAD: Ante cualquier duda preguntad a vuestra matrona u obstetra.
No realicéis ninguna técnica que os he comentado sin previa consulta, por si existiese alguna contraindicación.


Alejandra

 




viernes, 12 de abril de 2013

Línea púrpura

                            

La línea púrpura es una línea de color violeta, púrpura o azulada, que asciende desde el año hasta el coxis (entre medio de los glúteos) conforme va progresando la dilatación del parto y sirve para estimar cuántos centímetros de dilatación presenta la futura mamá.

A pesar de que no cuenta con una alta evidencia científica, la observación de esta línea por matronas experimentadas puede ser una alternativa a la realización de tactos vaginales, puesto que dependiendo de la altura a la que se encuentre la ascensión de la línea púrpura, se puede estimar de cuántos centímetros estás dilatada. De esta forma se reduce el número de tactos vaginales que para muchas mujeres resultan molestos, incómodos y dolorosos, pudiendo poner a algunas mujeres más nerviosas alterando el curso natural del parto.

Además esta técnica reduce el riesgo de infecciones producto de tactos vaginales innecesarios, ya que es muy útil para observar cómo porgresa la dilatación en la mujer. Sin embargo, no reemplaza la información aportada por el tacto vaginal sobre la posición de la cabeza fetal.

Por eso, lo ideal es comprobar ambas técnicas para que el momento del trabajo de parto sea lo menos invasivo posible, explicándole a la mujer exactamente qué se necesita saber con el tacto vaginal y una vez que todo esté correctamente, observar la dilatación por medio de la línea púrpura.

Para observar la línea púrpura, es recomendable que la mujer esté apoyada en sus cuatro extremidades, agachada o en cuclillas.

También puede resultar útil observarla antes de ponerse para saber en qué momento (que no sea demasiado pronto) acudir al hospital cuadno éste ya haya comenzado. Para ello dile a tu marido, madre o a una amiga de confianza que cerca de la fecha estimada de parto, observe la zona de la línea púrpura (desde el amo hacia arriba) para saber cuál es el punto de partida. Luego, en el trabajo de parto será más fácil reconocerla y observar su avance.

Recuerda que la línea púrpura sólo indica la dilatación del cuello del útero en el trabajo de parto, por lo que si deben practicarte una céarea ésta puede no aparecer.

Este método es muy usado por las matronas que atienden partos en casa.

Ante cualquier duda no dudes en preguntarle a tu matrona.

Lucía.

¿Qué postura es la ideal para el parto?


Esta parece ser la pregunta del millón, muchas veces se me ha planteado, pero creo que no hay una postura ideal, como siempre digo, aún a riesgo de ser repetitiva, la mejor posición es la que TÚ elijas. Una puede recorrer distintas posiciones de acuerdo al dolor o las molestias, o quizás quedarse con una. Independientemente de esto, me gustaría hablaros un poco del tema…

Como dice Michel Odent: “la peor posición para parir, después de haciendo el pino, es la de litotomía” (tumbada sobre la espalda).

Desafortunadamente, esta postura sigue siendo habitual en algunos partos sobre todo por facilitar la labor al obstetra, pero es incómoda para la mujer y aumenta las posibilidades de que el parto termine siendo intervenido.  En litotomía, debido a la presión sobre el hueso sacro, el canal de parto se reduce, haciendo más difícil el paso del bebé, que además no puede aprovechar la fuerza de la gravedad para ayudarle, complicando el nacimiento. Antes de empezar a ser popular la posición tumbada, en todos los momentos de la historia y en todas las civilizaciones, las mujeres han optado por el parto vertical.


Durante la dilatación lo adecuado es que la parturienta tenga libertad de movimiento. Ni en esta fase ni en las otras hay una posición ideal, sino que cada una debería “escuchar” a su cuerpo y adoptar la postura que más le convenga. Es frecuente que la mujer prefiera pasar la dilatación en movimiento, bien caminando, bien balanceándose o haciendo movimientos giratorios con la pelvis. Otras preferiren estar paradas o metidas en una bañera , ya que el agua caliente ayuda a reducir la percepción de dolor y favorece la relajación.
Durante el expulsivo es importante que la señora pueda elegir la posición en la que va a dar a luz y que sea capaz de cambiar de postura cuantas veces desee, para estar cómoda en todo momento.

Algunas posiciones que la mujer puede elegir  para parir son (consultar el Póster que os dejo con las 30 posiciones para un parto humanizado): 

Posiciones erguidas (de pie o en cuclillas)
En cuclillas la pelvis se abre completamente, ensanchando el canal de parto y utilizando la fuerza de la gravedad para favorecer y acelerar  el nacimiento. Por desgracia, en las sociedades occidentales las mujeres no están acostumbradas a mantener esta posición, pues están más acostumbradas a sentarse en sillas, y puede resultar incómoda. Es deseable practicar esta postura durante el embarazo el mayor tiempo posible, ya que ayuda a flexibilizar los ligamentos de la pelvis y fortalece las piernas.
Permanecer de pie es cómodo para poder balancear la pelvis y es frecuente que las señoras busquen el movimiento, sobre todo antes del expulsivo. El acompañante puede sostenerla situándose delante o bien detrás de ella y, en la contracción, acompañar su movimiento de balanceo.
En la fase de pujo, estas posiciones son más cómodas apoyándose sobre algo: el respaldo de una silla, la cama, una pared o, por supuesto, el acompañante. Éste, si la mujer está acuclillada, se puede situar en una silla delante de ella para permitirle apoyar los brazos y/o la cabeza.
Tanto en cuclillas como de pie puede resultar cómodo colgarse: acuclillada dando las manos al acompañante o de pie colgándose del cuello del acompañante o de una cinta (resistente) atada de un punto en el techo. 

Posiciones sobre las rodillas.
En las posturas a cuatro patas se puede balancear la pelvis, el canal de parto está abierto y se reduce la presión sobre el periné. Es posible que la señora quiera apoyar los brazos y/o cabeza sobre el suelo, en cuyo caso en conveniente colocar un cojín o almohada,  o bien sobre una superficie ligeramente elevada, como  las piernas del acompañante, que estaría sentado en una silla delante de ella, o sobre la pelota de pilates.
En todas estas posiciones es recomendable colocar un cojín, manta o almohada bajo las rodillas.
Algunas que paren a cuatro patas encuentran reconfortante si el acompañante pone un fular o manta alrededor de su barriga y sujeta tirando ligeramente de los extremos, ya que esto quita peso de su espalda. También se suele agradecer la aplicación de calor en la zona lumbar y el sacro: los saquitos de semillas, las bolsas de agua caliente o las mantas eléctricas se adaptan perfectamente a este fin.

Posiciones sentadas, reclinadas o tumbadas.
Las posiciones sentadas, para resultar confortables, deben dejar libre el periné, sobre todo en la fase expulsiva cuando ya hay mucha presión en la zona. Se puede usar una silla de partos, y muchas mujeres encuentran muy cómoda la opción de sentarse en el wc. Estas se pueden sentar en la taza del wáter, pelota o en una silla de espaldas, de modo que el acompañante puede aliviar su zona lumbar con masajes y/o calor.
En la posición de cabaret el acompañante se sienta en una silla con las piernas abiertas y la parturienta se sienta encima de frente a él, con las piernas abiertas por encima de las suyas. Cuando viene la contracción el acompañante abre  más las piernas, mientras ella se cuelga del cuello y queda suspendida. De este modo se utiliza la fuerza de la gravedad.
En ocasiones la mujer querrá tumbarse o reclinarse, sobre todo si tiene dolor de espalda o el parto está siendo largo y se encuentra  cansada, entonces es recomendable colocar cojines o almohadas en su espalda de modo que quede reclinada y que el parto sea más cómodo. También se puede colocar el acompañante detrás  para sujetarla.
Las posiciones laterales también son muy cómodas y permiten  descansar y relajarse. Probablemente la mujer encuentre alivio si el acompañante sujeta su pierna superior en una posición flexionada para facilitar la apertura de la pelvis. En el expulsivo, esta postura alivia la presión sobre el periné y reduce el riesgo de desgarro.

Posiciones asimétricas.
Es frecuente que las mamás cuyos bebés vienen en presentación posterior o lateral adopten posturas inusuales y asimétricas en el parto,  inconscientemente están ayudando a sus hijos a ponerse en la posición correcta facitando la rotación hasta la colocación adecuada y que no tenga problemas para pasar por el canal de parto.
La mujer puede ponerse de pie con una pierna levantada apoyada sobre una silla o sofá. Ayuda mucho que el acompañante la sujete desde detrás pasando los brazos por debajo de sus axilas. También puede arrodillarse,  con una rodilla sobre el suelo y la otra levantada apoyando el pie.

Deciros que en ocasiones alguna de estas posturas no se pueden adoptar, bien por la analgesia epidural, que limita el movimiento (salvo la “walking epidural”, post que recomiendo leer) o por indicación facultativa (diversos motivos, como riesgo de pérdida de bienestar fetal).
Os dejo este enlace al vídeo Pelvis móvil"Parir en movimiento" sobre la pelvis femenina con el que se entiende perfectamente por qué la mujer debe tener libertad de movimiento para que la pelvis pueda moverse libremente y abrirse para dejar paso al bebé. 
http://www.youtube.com/watch?v=n43FJxTjBuQ&feature=youtube_gdata_player

RECUERDA: Estas son algunas ideas de posiciones que TÚ puedes elegir durante el parto, pero la mejor será la que tú decidas.
En las clases de preparación maternal la matrona te hablará más detenidamente sobre este tema, por eso personalmente las recomiendo, les podéis sacar mucho partido.


Alejandra